sábado, 2 de febrero de 2008

El prejuicio por omisión

Como ya indicamos, vamos a intentar dar cierta utilidad a este blog y, en ese intento, nos ponemos a la tarea de identificar algunos prejuicios cognitivos en relación con el comportamiento de nuestros representantes, especialmente ahora que estamos en precampaña. Al hilo de esto, y en un aparte, por mucho que algunos medios de comunicación nos digan eso de que "ya están aquí los políticos con sus promesas" no debemos de olvidar que es precisamente ahora cuando deben realizarse esas promesas. Las campañas electorales están reguladas precisamente para eso. Es hora de vender el pescado que nos vamos a comer en los próximos 4 años (cifra que parece razonablemente justa para materializar esas promesas). El que los políticos cumplan con su deber no debería ser juzgado como una práctica tramposa, es más, denunciamos esta falacia lógica que responde a un prejuicio cognitivo, y todas, como forma de comunicación. Invitamos a los lectores nuevamente a identificar el prejuicio cognitivo y la falacia lógica encerrados en la frase "los políticos prometen mucho..." Pero vamos al grano. Esta semana se ha producido un hecho que, seguramente, se estire durante toda la campaña electoral por ser un buen ejemplo de diferencia ideológica entre PSOE y PP. Un juzgado ha considerado que el Dr. Montes, presunto anestesista genocida, no es tal cosa y al responsable del desaguisado, Sr. Lamela le ha dado por decir que la cosa no va con él y que el hizo lo que debía y más allá. Pues tenemos que decir que el inaceptable comportamiento del Sr. Lamela, ahora negando los hechos y entonces, denunciándolos, se debe a que el ser humano tiene una forma unidireccional de funcionar en determinadas ocasiones. El llamado prejuicio por omisión explica la tendencia de los seres humanos a pensar que los actos lesivos por acción son moralmente más reprochables que los actos lesivos hechos por omisión. Castigamos en nuestras conciencias más el hacer que el no hacer, nos parece peor el comportamiento del que mata a una persona que el de quien le ha pagado para cometer el delito. Un ejemplo terrible de este prejuicio son los padres que no vacunan a sus hijos por que piensan que les están metiendo un virus malo. En el caso que nos ocupa, para mucha gente es mejor que un ser humano se muera siendo consciente de, por ejemplo, su angustiosa asfixia o un terrible dolor, que se pare ese sufrimiento con sendantes aunque estos provoquen la muerte, por otro lado inevitable. Es evidente que detrás de ese prejuicio hay una fuerte carga religiosa pero eso no implica que el Sr. Lamela deje de ser un irresponsable peligroso, dado que, con su comportamiento público está haciendo que este nocivo prejuicio se extienda, sobre todo cuando un Tribunal popular ha dicho que estaba equivocado en sus apreciaciones y cuando su forma de actuar ha supuesto el descrédito de un grupo de personas y el de un colectivo profesional. Los lectores que no son de la Comunidad de Madrid deberían saber que desde este suceso en nuestros hospitales mucha gente muere con un sufrimiento inhumano totalmente evitable. En ámbitos profesionales se indica que solo un tercio de los pacientes muere dignamente. Fuerte.

Pero, ¿cúal puede ser la explicación a que una persona aparentemente inteligente y buen padre de familia como el Sr. Lamela actue de una forma tan irresponsable y, después de que se le indique su equivocación, no pida disculpas públicamente y enmende su error? Pues con nuestros queridos prejuicios cognitivos podemos responder a esta pregunta. En resumen, este tío es un imbécil de proporciones faraónicas. Dicho así puede quedar feo, o incluso faltón, pero pongámonos científicos y demostremos nuestros argumentos. El Efecto Dunning-Kruger, que toma su nombre de dos psicólogos de la Universidad de Cornell
inspirados por la frase de Darwin, "la ignorancia frecuentemente proporciona más confianza que el conocimiento", plantea y demuestra las siguientes hipótesis:
  1. Los individuos incompetentes tienden a sobreestimar su propia habilidad.
  2. Los individuos incompetentes son incapaces de reconocer la habilidad de otros.
  3. Los individuos incompetentes son incapaces de reconocer su extrema insuficiencia.
  4. Si pueden ser entrenados para mejorar sustancialmente su propio nivel de habilidad, estos individuos pueden reconocer y aceptar su falta de habilidades previa.
En este caso, queremos destacar dos cosas. Por un lado, que los prejuicios de los políticos se extienden a los ciudadanos gracias a los medios de comunicación por lo que sería conveniente exigir un mejor entrenamiento (punto 4) a nuestros representantes públicos, y por otra parte, que junto al señor Lamela pudimos ver en igualdad de condiciones a Esperanza Aguirre, Federico J. Losantos, Pedro Jota y gran parte de las cabezas pensantes del PP y de sus plataformas de comunicación que utilizan el derecho a la libertad de prensa para intoxicar a la población a sabiendas de que estan haciendo mal. Si esta gente gana las elecciones de marzo la tenemos liada muy gorda. Es bueno también recordar que el sustituto de Lamela como encargado de la sanidad madrileña actua de igual forma. Sus declaraciones, "que no haya podido probarse no excluye que hubiera mala praxis", son un buenísimo ejemplo de falacia lógica y por tanto de utilización de los prejuicios cognitivos de los ciudadanos. Nos parece que en estas elecciones hay mucho más en juego que cúal va a ser el partido político que nos gobierne. Los ciudadanos debemos elegir si estamos dispuestos a permitir que un montón de incompetentes, y simplemente leyendo los periódicos se podrá distinguir en que partido hay una mayor concentración de ellos (desgracidamente ningún partido se salva), extienda su modelo de incompetencia a toda la sociedad. Seguramente en eso consista la democracia pero en evitarlo va nuestro futuro.

2 comentarios:

Dr. House dijo...

Has metido dos asuntos en tu escrito y no se cual de los dos comentar. Me quedaré con el de "Leganés". La actuación de muchos en el tema ha sido no repugnante sino en algún punto delictiva. Y no solo de los que han estado en un primer o segundo plano, también de los que utilizaron información confidencial para sustanciar las denuncias, la de la Presidenta del Colegio de Médicos al seleccionar los Péritos que luego se lavaron las mano y otros más. Lo que hay que agadecer a Montes y los otros colegas, despues de felicitarles por haber recuperado el honor, es la defensa que han hecho de un derecho de los pacientes (de las personas): el de morir con dignidad.

Ana dijo...

No solo no se arrepiente, sino que además "se siente orgulloso". Sinceramente, a un tipo así solo puedo desearle que agonice cuando se muera. Hay que ser mezquino... Lo malo es que gente así tenga poder, con lo dañinos que son. En efecto, los políticos deberían superar un test de salud mental antes de ocupar cargos desde donde joder al personal.